CÓMO SERÁ EL GIRO DE ITALIA 2019

3.518 kilómetros, cinco jornadas de alta montaña y siete finales en alto destacan en el Giro d’Italia 2019.

Interesante recorrido el que tendrá el 102º Giro de Italia en Milán, en los estudios de la RAI. La próxima Corsa Rosa, que se disputará entre el 11 de mayo y el 2 de junio de 2019, hace gala de un duro itinerario que, a pesar de las tres pruebas contrarreloj -casi 60 kilómetros-, los escaladores verán con buenos ojos.

La Grande Partenza se dará, por primera vez en 25 años, desde la ciudad de Bolonia con una crono de 8,2 kilómetros que alberga la trampa final de la Basílica de San Luca: una subida de 2,1 km al 9,7% y picos del 16%.

En cuanto al Team Sky, con equipación de Castelli, contará con el ciclista colombiano Egan Bernal como líder del equipo en el Giro. Egan fue la revelación del Tour de Francia 2018, en el cual trabajó mucho para sus jefes de filas. Sobre esta oportunidad, Egan afirmó: "El Giro es una carrera que realmente me gusta. Viví en Italia durante tres años, por lo que tengo muchos amigos allí y me gustan mucho los fanáticos italianos. Conozco las carreteras, me gusta mucho el Giro y quiero hacer una buena carrera allí ".

 

Poca montaña en la primera semana del Giro

Posteriormente, partirán dirección sur en una jornada de 200 kilómetros que finalizará en Fucecchio tras superar tres cotas de pequeña dificultad. Los hombres rápidos lo tendrán más sencillo un día después, entre Vinci y Orbetello, con solo dos elevaciones y un final llano.

La cuarta etapa, en la que se rodará cerca de la costa del Tirreno,será la tercera consecutiva en superar los 200 kilómetros y tendrá como aliciente un final en el repecho de Frascati. El kilometraje se reducirá drásticamente un día después, con una nueva oportunidad para los hombres rápidos en Terracina tras solo 140 kilómetros.

El sexto y séptimo parcial incorporarán una interesante media montaña, sin finales en alto, favorables para que alguna escapada triunfe. Tanto San Giovanni Rotondo como L'Aquila pueden dar espectáculo y animar un primer bloque donde las cronos marcarán la diferencia.

La octava etapa, ya asentados en la costa opuesta de Italia, consta de 235 kilómetros, con tres pequeñas cotas incorporadas en el último tercio antes de Pesaro. El ondulado final es perfecto para un cazaetapas.

La novena etapa volverá a poner a prueba a los corredores sobre la cabra con la disputa de la segunda crono, que unirá Riccione y San Marino en un recorrido de 34,7 kilómetros y una escarpada segunda mitad que de nuevo podría minimizar las pérdidas de los escaladores.

La etapa 13ª, la primera de alta montaña

Tras el primer día de descanso, dos jornadas plácidas con final en Modena y Novi Ligure, totalmente llanas y para que los velocistas se luzcan. La caravana se adentrará en la zona norte con una corta prueba de 146 kilómetros que acaba en Pinerolo, aunque con la amenaza del Montoso (1ª categoría) cerca del final.

La alta montaña aparecerá un día después, con la larguísima ascensión al Lago Serrù (2.246 metros) precedida de otros dos puertos a modo de desgaste. El encadenado montañoso que espera a continuación, con cuatro ascensiones antes del final en Courmayeur -concentrado en solo 131 kilómetros, es perfecto para una emboscada desde lejos.

El segundo bloque se cierra con un guiño al Giro de Lombardía, rememorando las míticas cotas de la clásica de las hojas muertas (Sormano, Civiglo, San Fermo) en la jornada más larga del Giro, con 237 kilómetros.

Bestial traca final

El segundo día de descanso dará paso a una auténtica traca alpina que pondrá a cada uno en su lugar. La etapa reina entre Lovere y Ponte di Legno -226 kilómetros-, incorporará los colosos del Gavia (Cima Coppi) y el Mortirolo, y puede desatar el caos, tanto por su longitud como por sus gigantescas ascensiones. Un día para honrar al ciclismo de tiempos pasados.

Sin tiempo para la recuperación, aguarda una jornada de media montaña que se decidirá en el final en alto de Anterselva tras 180 kilómetros. La paz volverá al pelotón en un favorable 18º parcial, el último en el que los sprinters serán protagonistas.

Las etapas 19 y 20 albergarán dos nuevos finales en alto. El primero de ellos, San Martino di Castrozza, tras un sencillo acercamiento. No así el de la 20ª etapa, de nuevo rozando los 200 kilómetros y con tres subidas de enjundia (Campo, Manghen y Rolle) antes del Monte Avena. Etapón en los Dolomitas con 5.000 metros de desnivel acumulado.

Para finalizar, una última oportunidad para los contrarrelojistas en el cierre de Verona, aunque la corta distancia -15,6 kilómetros- y la cota intermedia de Torricelle (4,5 km al 4,6%) servirán para equilibrar las fuerzas. Todo apunta a una gran ocasión para los grimpeurs.

VÍA | MARCA.COM

 

 

 

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